El domingo 17 de mayo de 1942, se firmó el Acta Constitutiva de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística. Los antecedentes de tal hecho habrán de buscarse en toda esa larga cadena de la historiografía regional que se inicia con Alonso de León, José Eleuterio González, Hermenegildo Dávila, Rafael Garza Cantú, David Alberto Cossío, Santiago Roel, Héctor González y muchos otros más.
El contexto de surgimiento de la Sociedad de Historia es el previo a la formalización de la Universidad de Nuevo León y del Instituto Tecnológico de Monterrey. Tuvo también como antecedentes aquel histórico Tercer Congreso Nacional de Historia de diciembre de 1937 y los subsecuentes eventos que permitieron organizar a niveles mayores actividades historiográficas en Nuevo León.
Cerca de medio siglo de existencia civil de la Sociedad de Historia han dado múltiples resultados, todos para el bien de nuestro estado y de México. Pero, sobre todos esos resultados, el más importante es el del ejemplo: el empeño por mantener vivo el origen, caminar y caminar en la historia y desparramar los frutos de la conciencia de nuestro pasado.
Larga es la crónica de nuestra Sociedad de Historia, es una crónica de empeño en empeño sobre sí mismo. Valiéndose siempre de sus propias fuerzas, de sus propios anhelos, de sus propios hombres.
La crónica de la Sociedad de Historia, escrita en 45 años de actividades, ha tenido los ejemplares esfuerzos concentrados en quienes han sido sus presidentes: el Profr Timoteo L. Hernández, en el largo período de consolidación de los primeros 24 años de ser, luego las presidencias ejemplares todas de Don José P. Saldaña, Israel Cavazos Garza, Luis Tijerina Almaguer, Apolinar Núñez de León, Rodolfo Arroyo Llano, Ramón Cárdenas Coronado, Hernán Salinas Cantú, Bonney Collins Espinosa, Gerardo de León, Alfonso Reyes Aurrecoechea, Manuel Flores González, Aureliano Tapia Méndez, Gerardo Merla Rodríguez, Don Gabriel Cárdenas Coronado y Héctor Jaime Treviño Villarreal quienes han sido presidentes de la Sociedad de Historia, sus guías y encauzadores, saben del batallar para mantener en activo a una sociedad cultural civil cuyos objetivos son por demás humanistas y desinteresados, todos han sido así, la verdad es que ha tenido que ser así, pues la Sociedad de Historia no ha permitó ni puede permitir otras finalidades de su existencia que no sean aquéllas que le inspiraron Timoteo L. Hernández, Humberto Buentello Chapa y Santiago Roel.
Muchos han sido, en el devenir de nuestra Sociedad de Historia, los eventos sociales y culturales de trascendencia local, nacional e internacional, promovidos por el esfuerzo propio, la constancia y la intensidad en el conocimiento de la Historia Regional, le han ganado ya un lugar de reconocida valía cívica. Se forma parte del acervo colectivo de la identidad nuevoleonesa y con ello de la identidad mexicana, cada uno de los presidentes aportó en su tiempo la cuota necesaria para llegar al logro que hoy ocupa la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.
Muchos son los objetivos cumplidos y muchos aún los por cumplir que tiene esta asociación; la suma y la resta de todo ello es lo que obliga a mantenerse en la brega.
Parafraseando al poeta Octavio Paz, bien cabe decir que “Somo hijos del tiempo y el tiempo es la esperanza”.
Uno de esos objetivos cumplidos y a su vez por consolidar, es el de los cronistas municipales. Desde sus orígenes mismos en 1942, la Sociedad de Historia se proponía el nombramiento de los cronistas municipales, como eslabones indispensables para el conocimiento de la historia de Nuevo León y la difusión de nuestros valores culturales. Muchos avatares e incomprensiones debieron ser superados para arribar a esta meta. Hoy, los cronistas oficiales de los municipios de Nuevo León están en activo en las 51 cabeceras municipales; durante 1986 y 1987 el movimiento cultural e histórico para nombrar cronistas municipales quedó señalado como un acontecimiento positivo en la sociedad de Nuevo León y en cada uno de sus municipios. Hoy la Asociación Estatal de Cronistas de Nuevo León es un fruto logrado en la larga existencia de la Sociedad de Historia.
45 años después, una de sus tantas metas está lograda, está consumada; la responsabilidad de ahora en adelante ya no es de la Sociedad de Historia, es nuestra, de la Asociación Estatal de Cronistas en conjunto y en cada uno de los cronistas en particular.
El mérito especial cabe a los 45 años de constancia de una sociedad de historia y a la presidencia ejercida por el licenciado Héctor Jaime Treviño Villarreal, promotor decidido de esta meta.
Así, la crónica de los empeños tiene ahora, 45 años después, un nuevo hecho que he narrado: En el estado de Nuevo León, los cronistas de sus municipios son una realidad. Una nueva historia se suma a la crónica de 45 años de la Sociedad de Historia, a la cual nosotros rendimos reconocimiento, reafirmamos en ella nuestros orígenes y propósitos, diciendo que su ejemplo es nuestro estímulo y su vocación demostrada es nuestro camino.
Muchas Gracias.
24 de octubre de 1987.