
(Las anécdotas de los alcaldes)
(Las anécdotas de los alcaldes)
Sucede que dentro de la presidencia, se suscitó un hecho sin precedente… el de un crimen sin violencia y sin derramar ni una gota de sangre…
La víctima había abandonó el hogar hacia un par de años, dejando en el desamparo a la esposa y un chilpayate de escasos dos años, al verse sola aquella mujer buscó la forma de solventar y aliviar su desdicha.
Pronto encontró quién le “sobara” la espalda, en vista de que ya llevaban unos meses viéndose, y el marido más de dos años de haberse ido. Decidieron formalizar el compromiso. Para esto fueron a la presidencia y le plantearon el problema al señor alcalde.
-Quiero casarme con ella, pero no se puede, pues ella aparece casada en el registro civil.
-Ahora veras que si se puede… -le dijo el alcalde
-Diles que te den el diario de defunciones
Y de un plumazo mató al marido abandonador y perverso.
-Al cabo que éste ya no regresa pa’l pueblo.
Ahora si ya te puedes casar con la “viuda”, es más, diles ahora que me manden el diario de casamientos.
-Pa casarte luego luego.