En la columna anterior me refería al arranque de las flamantes administraciones municipales, el cual tal vez con pocas y raras excepciones, es particularmente difícil, debido, más que todo, al desorden que encuentran las nuevas autoridades en las diversas áreas que integran el aparato de gobierno.
En este sentido, sin ser la única, una de las áreas más conflictivas es la tesorería municipal, pues ahí se manejan, y de ahí fluyen los recursos para mantener funcionando, de la mejor manera posible, todo el engranaje, pues una falla en dicha dependencia repercute en su buen funcionamiento.
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